Reflexión: A dos años del huracán María

Ayer le decía hasta luego a un alcalde guerrero que vivió la experiencia del terrible impacto del Huracán María hace dos años. Este guerrero reconocido por muchos de nosotros alcaldes como “Papá” fue el alcalde del Municipio Autónomo de Humacao, Marcelo Trujillo Panisse. Marcelo, mientras convalecía, poco antes de partir, sentía la tristeza de la inmensa destrucción en su ciudad, luego de 19 años de trabajo duro y dedicado y, la frustración de no poder comenzar la reconstrucción y restauración de su ciudad por algunas canallas compañías de seguros que no pagan y la falta de urgencia de FEMA que a dos años no nos ha desembolsado para atender los daños en nuestras ciudades. Batalló hasta su último suspiro contra esta injusticia y la falta de comprensión luego de tanto trabajo y tanta dedicación.
Esto me lleva a esta hora de la madrugada a reflexionar:
A dos años del huracán más devastador de nuestra historia, el país todavía enfrenta un duro proceso de recuperación. La batalla por reconstruir y levantar del suelo lo que el huracán destruyó continúa con mas fuerza. El proceso que enfrentamos se hace más difícil por la inacción del gobierno federal y la incapacidad del gobierno estatal pero no nos amilanamos y continuamos batallando hasta la última gota de fuerza. Entonces, ¿que aprendimos?; aprendimos que lo material se puede esfumar en segundos, pero la capacidad de levantarnos queda de pie ante el azote inclemente de la naturaleza. Aprendimos lo que es ser solidario, la importancia de asumir nuestra responsabilidad como padre, madre, hijo, hija, familia, vecino, ciudadano, puertorriqueño. El Huracán María marcó nuestras vidas, marcó nuestra historia para siempre.
Esta reflexión no puede estar completa sin agradecer a los empleados y empleadas municipales que antes, durante y después del huracán han dado su tiempo y esfuerzo por ayudar su gente. Sin ellos no habríamos podido abrir caminos, llevar asistencia médica, repartir agua y comida y artículos de primera necesidad, entre otros. A ellos se sumaron manos amigas de comunidades y diversas organizaciones que hicieron la diferencia y nos ayudaron a salvar vidas. La alternativa es seguir adelante con más fuerza y esperanza para que nuestra Ciudad se recupere.
Con profundo sentimiento, ante todos estos acontecimientos, pido al Señor por aquellos que no lograron sobrevivir y han partido y en su memoria se que nos uniremos para construir un Puerto Rico nuevo, solidario y resiliente. Que Dios nos bendiga.”, William Miranda Torres, alcalde de Caguas.